Amutui Lafken de Cherié Quidel Núñez
Erguida contra el tiempo y dispuesta a permanecer
Por Equipo Larus - 2026

La nueva entrega poética de Cherié Quidel Núñez, ganadora del Premio Roberto Bolaño de Poesía 2025, y publicada por Queltehue Ediciones en su Colección Puelche, nos sumerge en una elegía profunda y desgarradora donde la pérdida del padre (tañi chaw) y el retorno hacia las aguas del mar (lafken) articulan una voz de duelo, infancia y pertenencia territorial.
En el vibrar del viento transita la voz
espesor de húmeda lengua
masticado el «eres dicho» de mi ser
ya yaces en cualquier parte
Has de tener las manos morenas de grisáceo pasar
que a mi lado son lunares blancos
el tacto último de un calor en encierro
El cuerpo. La piel se tuerce y se abre hacia la tierra, como un río que corre áspero por las rocas hasta llegar al mar. La escritura de Cherié es del barro, pertenece a él y se erige para formar una nueva criatura más fuerte, erguida contra el tiempo y dispuesta a permanecer. A través de una poética donde convergen el mapudungun y el castellano, el texto aborda el dolor de la ausencia y la calidez de los recuerdos familiares.
Ya el frío entumeció mi agitado corazón
convirtió lo mío en lo rotundo
dejando al vacío ser hogar
desapareciendo el cristal de tu
rostro
La pérdida y la muerte remiten a lo que trasciende en las propias venas. El vacío ahora es latido propio que se lleva como un padre ausente, conformado en versos que conjuran los elementos de la naturaleza.
Has de tener anchura en las muñecas
que montañas se trasladaron en tus brazos
donde se cayó el mar
En esa distancia se cultivó el
cariño cuando en espera se detuvo
el reloj
Amutui Lafken permanece, incluso después de que hierve la sangre; las palabras son universos recogidos de heridas que se miran a veces con esperanza, otras veces con tristeza absoluta y con un sentido que crea un mundo complejo, una lengua con cosmovisiones de un padre desvanecido. Quidel Núñez tiene la habilidad de recoger en sus poemas no solo imágenes potentes, sino que hila de forma magistral un cuerpo nuevo, el cuerpo de su padre, traído para contrariar el tiempo de la muerte y entregarlo a la naturaleza, a las aguas de una tierra que se une a sus ancestros.
Me es incluso bueno pensar que mis pala-
bras son la marca de lo que nunca se dijo, la textualidad en
su materialidad no alcanzó la belleza de tus ojos y es una
lástima.
(...)
Quisiste de mí la escritura y ahora te convierte en mi
espejo.
que montañas se trasladaron en tus brazos
donde se cayó el mar
En esa distancia se cultivó el
cariño cuando en espera se detuvo
el reloj
Amutui Lafken permanece, incluso después de que hierve la sangre; las palabras son universos recogidos de heridas que se miran a veces con esperanza, otras veces con tristeza absoluta y con un sentido que crea un mundo complejo, una lengua con cosmovisiones de un padre desvanecido. Quidel Núñez tiene la habilidad de recoger en sus poemas no solo imágenes potentes, sino que hila de forma magistral un cuerpo nuevo, el cuerpo de su padre, traído para contrariar el tiempo de la muerte y entregarlo a la naturaleza, a las aguas de una tierra que se une a sus ancestros.
Me es incluso bueno pensar que mis pala-
bras son la marca de lo que nunca se dijo, la textualidad en
su materialidad no alcanzó la belleza de tus ojos y es una
lástima.
(...)
Quisiste de mí la escritura y ahora te convierte en mi
espejo.
